INTRODUCCIÓN AL BLOG
Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
24Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y
amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del
segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. 25Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando
qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No
vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? 26Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni
almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis
vosotros más que ellos? 27¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una
hora al tiempo de su vida? 28¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los
lirios del campo: ni trabajan ni hilan. 29Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido
como uno de ellos. 30Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se
arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de
poca fe? 31No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a
beber, o con qué os vais a vestir. 32Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre
celestial que tenéis necesidad de todo eso. 33Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto
se os dará por añadidura. 34Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana
traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia.
Celebramos el Sábado de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario .
Dios debe ser el huracán que nos lanza hacia metas insospechadas y el faro que nos ilumina el sendero que acoge nuestros pasos, la paz que deja la guerra y nos deja insatisfechos.
En el Evangelio de este Sábado de la Undécima Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Mateo (Mt 6,24-34).
Jesús nos advierte que decididamente hay que elegir el Señor al que hemos de someternos: “Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al Dinero”. Aquí entra en juego la fidelidad a Dios o la idolatría al dinero, dos cosas que no pueden ir juntas.
Jesús no niega la importancia del alimento o el vestido. Simplemente afirma que no es eso lo que da el sentido a la vida. Tenemos que buscar “el Reino de Dios y su justicia, y todo se nos dará por añadidura".
Pidamos especialmente en este día el gran don de la generosidad: “Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular, a servir sin esperar recompensa". Amén.

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