Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en
tiempo de Noé.
En los días antes del diluvio, la gente comía y
bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que
Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los
llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres
estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres
estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán.
Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué
día vendrá vuestro Señor.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué
hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un
boquete en su casa.
Por eso, estad también vosotros preparados,
porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Hoy comenzamos el Tiempo del Adviento e iniciamos en nuevo ciclo litúrgico, el Ciclo A.
Hoy la Iglesia celebra la fiesta de San Andrés Apóstol. San Andrés nació en Betsaida, población de Galilea, situada a orillas del lago Genesaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano de Simón Pedro.
Andrés tiene el honor de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con San Juan el evangelista.
La tradición coloca su martirio en el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio cruel de Nerón.
El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.
En el Evangelio de este I Domingo de Adviento leemos el Evangelio de San Mateo (Mt 24,37-44)
Jesús ha venido a despertarnos. En todas sus palabras hay una palabra: "velad". Hay que tener siempre la lámpara encendida. Velad, porque llega el Esposo deseado, el Hijo del Hombre. Velad porque el Reino de Dios se acerca. Es la gracia que llama a tu puerta. Es Dios que te visita.
¡VEN, SEÑOR JESÚS! Ayúdanos a RECORDAR tu Primera Venida en medio de la pobreza y de la marginalidad, sabiendo que “todo lo que ha sido asumido ha sido redimido".
¡VEN, SEÑOR JESÚS¡ Ayúdanos a CELEBRAR tu venida. Ayúdanos a hacerlo en vigilancia, caminando por los caminos de la justicia y del amor.
¡VEN, SEÑOR JESÚS! Ayúdanos a ESPERAR tu venida al final del tiempo en el que Dios será todo en todos.

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