INTRODUCCIÓN AL BLOG
Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
36Un fariseo le rogaba que fuera a comer con él y, entrando en
casa del fariseo, se recostó a la mesa. 37En esto, una mujer que había en la ciudad, una pecadora, al
enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino trayendo un frasco
de alabastro lleno de perfume y, 38colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a
regarle los pies con las lágrimas, se los enjugaba con los cabellos de su
cabeza, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. 39Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si
este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está
tocando, pues es una pecadora». 40Jesús respondió y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte».
Él contestó: «Dímelo, Maestro». 41«Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios
y el otro cincuenta. 42Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de
ellos le mostrará más amor?». 43Respondió Simón y dijo: «Supongo que aquel a quien le perdonó
más». Y él le dijo: «Has juzgado rectamente». 44Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer?
He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me
ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. 45Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré,
no ha dejado de besarme los pies. 46Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me
ha ungido los pies con perfume. 47Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados,
porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco». 48Y a ella le dijo: «Han quedado perdonados tus pecados». 49Los demás convidados empezaron a decir entre ellos: «¿Quién
es este, que hasta perdona pecados?». 50Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz».
Celebramos el Jueves de la Vigésimo Cuarta Semana del Tiempo Ordinario.
En la Exhortación apostólica “la Evangelización del mundo contemporáneo”, Pablo VI afirmaba: “la ruptura entre evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo…De ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura o, más exactamente, de las culturas”.
En el Evangelio de este Jueves de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 7,36-50).
En casa de Simón, el fariseo, Jesús se deja ungir los pies por una mujer pecadora, algo inaudito e insólito ante la buena sociedad. Y ante un Simón escandalizado y sorprendido, Jesús le enseña que lo único que nos salva y nos libera es el amor. “Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama”, dirá Jesús, perdonando y alabando la fe de esa mujer.
Pedimos a Dios que nos conceda el don de ser presencia suya en nuestros ambientes y transmitamos con nuestras obras el verdadero amor que tiene a cada persona. Amén.
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