Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
71No juzguéis, para que no seáis
juzgados. 2Porque
seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con
vosotros. 3¿Por qué te fijas en la mota que
tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? 4¿Cómo puedes decirle a tu
hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? 5Hipócrita: sácate primero la
viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu
hermano.
Celebramos el Lunes de la Duodécima Semana del Tiempo Ordinario.
Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Pelagio.
San Pelagio fue un cristiano martirizado durante el califato de Abderramán III, y canonizado como ejemplo de la virtud de la castidad juvenil.
Santa Madre Teresa de Calcuta decía que "la santidad consiste en hacer la voluntad de Dios con alegría... La fidelidad forja a los santos”. Pide a Dios que te conceda el don de la santidad y la fidelidad.
En el Evangelio de este Lunes de la Duodécima Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Mateo (Mt 7,1-5).
Jesús explica algunos criterios que deben regir la vida de la comunidad. Y comienza con una severa advertencia contra lo que puede romper las relaciones interpersonales: nadie, juzgando al hermano, se tome la osadía de convertirse en el Gran Juez, Dios.
El que practica la crítica implacable, recibirá crítica implacable. Sólo con el amor se puede ayudar al otro, incluso en circunstancias difíciles como es la corrección fraterna. Es necesario una purificación sincera en nosotros mismos.
Pidamos con insistencia a Dios un corazón misericordioso y compasivo para soportar las debilidades del otro. Amén.
ESPECIAL: FIRMES Y SEGUROS EN JESUCRISTO.
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