INTRODUCCIÓN AL BLOG
Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
Un
día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca,
como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las
olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa,
dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te
importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al
lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún
no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros:
«¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»
Celebramos el Sábado de la Tercera Semana del Tiempo Ordinario.
Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Juan Bosco. Juan Melchor Bosco Occhiena nació el 16 de Agosto del año 1815 en I Becchi y murió en Turín el 31 de Enero del año 1888.
Fue un sacerdote, educador y escritor italiano del siglo XIX, fundador de la Congregación Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.
Fue declarado santo por Pio XI el 1 de Abril de 1934 y le fue dado el título de «Padre, Maestro y Amigo de los Jóvenes» por el Papa Juan Pablo II.
En el Evangelio de este Sábado de la Tercera Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio según Marcos (Mc 4,35-41).
En la barca los discípulos tiemblan de miedo ante el fuerte vendaval mientras Jesús duerme. La serena actitud de Jesús y su gran autoridad los deja sobrecogidos y, perplejos, se preguntan: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.
El mar simboliza el lugar de donde salían todos los males, y Jesús demuestra su poder sobre ellos. Y Jesús les repite con fuerza, después de calmar el viento: “¿Por qué tenéis miedo? ¿Cómo no tenéis fe?”.
Supliquemos en el día de hoy que Dios nos libre de nuestros miedos y nos aumente la fe.
Supliquemos por todos los hombres y mujeres que experimentan la enfermedad. Amén.

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