INTRODUCCIÓN AL BLOG
Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
En aquel
tiempo, Zacarías, padre de Juan, se llenó de Espíritu Santo y profetizó
diciendo:
«“Bendito sea el Señor, Dios de Israel”,
porque ha visitado y “redimido a su pueblo”,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros
enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la “misericordia que tuvo con
nuestros padres,
recordando su santa alianza”
y “el juramento que juró a nuestro padre
Abrahán” para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano de
los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia, en su
presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante “del Señor a preparar sus
caminos”,
anunciando a su pueblo la salvación
por el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y en
sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la
paz».
Estamos ya en las puertas de la Navidad. En este tiempo mágico de la Navidad todo quiere ser contemplado y admirado, saboreado y asimilado, amado y conquistado desde el Niñito de Belén.
La realidad que no es amada se mantiene callada para el hombre pero cuanto es deshojada y abrazada hasta los hechos más lamentables y terribles para el ser humano cobran un significado especial.
En el Evangelio de este Sábado de la IV semana de Adviento leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 1,67-79).
Zacarías, el padre de Juan Bautista, entona el precioso himno del "Benedictus", para dar gracias a Dios por todos los beneficios que ha recibido su casa y su pueblo con este niño que ha nacido, y que va a realizar las promesas de la Alianza. Juan será el profeta que prepare la venida del Mesías.
Dirijámonos a Dios con la preciosa oración que usó Zacarías para alabar y dar gracias a Dios: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas..." . Amén.
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