Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
151Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es
el labrador. 2A
todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo
poda, para que dé más fruto. 3Vosotros
ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; 4permaneced en mí, y yo en vosotros. Como
el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco
vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo
soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da
fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. 6Al que no permanece en mí lo tiran
fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y
arden. 7Si
permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis,
y se realizará. 8Con
esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis
discípulos míos.
Celebramos el Miércoles de la Décimo Sexta Semana del Tiempo Ordinario y la Iglesia celebra la fiesta de Santa Brígida de Suecia, Copatrona de Europa.
Muchas oportunidades tenemos a lo largo de la vida de ayudar a los demás. El darse a los demás y el vivir para los demás ennoblece a la persona, humaniza la sociedad y hace orientar el futuro por las sendas de la paz y la justicia, los dos aliados de la auténtica solidaridad.
En el Evangelio de este Miércoles de la Décimo Sexta Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Juan (Jn 15,1-8).
Con la imagen de la viña Jesús transmite un mensaje de unión, Vinculados a Dios por el amor, los apóstoles darán fruto abundante. Serán sus amigos y llevarán a cabo la ora que les ha confiado.
Reza al “Dios de los mil nombre”, manifestado plenamente en Jesucristo, por tu familia: “Señor, Dios nuestro, en tus palabras encuentra la familia su auténtico y seguro fundamento, atiende nuestras plegarias y peticiones, y concédenos que, siguiendo los ejemplos de la Sagrada Familia, y manteniendo vivo el amor, lleguemos a gozar de los premios de tu Reino”. Amén.
LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DE DIOS.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).

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