Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»
Celebramos el Martes de la Décimo Novena Semana del Tiempo Ordinario.
El cristiano no elimina nada de cuanto bello, bueno y verdadero hay en cualquier persono o cultura. En cada persona y cultura debe encontrar “semillas de eternidad” y “señal del Eterno”, que desde Jesucristo le manifiesta el don maravilloso de la salvación. Vive la armonía de todo cuanto existe y ábrete a la acción sorprendente de Dios.
En el Evangelio de este Martes de la XIX Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Mateo (Mt 18,1-5.10.12-14).
Jesús pregunta a sus discípulos una pregunta: ¿Quién es el más importante en el Reino de los cielos? Y responde llamando un niño y recordándole que deben hacerse como niños y acoger a los humildes y pequeños porque son el reflejo del rostro del Padre Celestial. Y les advierte que no deben perder ningún de los pequeños, urgiéndolos a ir en su busca como el Pastor va tras la perdida.
¡Oh, buen Jesús, a quienes somos cobardes, danos tu valentía; a quienes somos hipócritas, danos tu sinceridad; a quienes somos egoístas, danos tu entrega; a quienes no sabemos amar, préstanos tu corazón… Busquemos una patria: EL PROJIMO. Busquemos un oficio: AMAR!
LA IMPORTANCIA DE LA PALABRA DE DIOS.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).

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