Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
En aquel
tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo
le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el
Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque. no lo ve ni lo
conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en
vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo
no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo.
Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros.
El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será
amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Celebramos el VI Domingo de Pascua, y la Iglesia celebra la memoria de San Juan de Ávila, sacerdote y escritor ascético español.
San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, Ciudad Real el 6 de Enero del 1500. Sus padres eran Alfonso de Ávila y Catalina Gijón. Y su padre era de ascendencia judía. Fue sacerdote y escritor ascético español.
El arzobispo de Sevilla, Alonso Manrique, le ordena que evangelizase Andalucía, labor a la que desde entonces se consagró de lleno y por la que será llamado “Apóstol de Andalucía”.
Escribió un célebre comentario al salmo XLIV, Audia filia, et vide para una señora convertida por él en Écija, Sancha Carrillo, hija de los señores de Guadalcázar, que fue publicado en Alcalá clandestinamente en 1556 y más tarde ampliado y con autorización en Madrid en 1557. Este opúsculo marcó positivamente la ulterior literatura ascética, de manera que no hay en todo el siglo XVI autor de vida espiritual tan consultado como Juan de Ávila.
Murió el mismo año en Montilla, donde está enterrado.
En el año 1946 fue nombrado Patrono del clero español, y fue proclamado por el papa Benedicto XVI como doctor de la Iglesia.
En el Evangelio de este VI Domingo de Pascua, leemos parte del capítulo catorce del Evangelio según San Juan (Jn 14,15-21).
Vuelve a sonar la gran palabra que dejó Jesús a los suyos como testamento: “que os améis” y que me améis. Se escucha la gran promesa: “Un Defensor que estará siempre con vosotros”. Entonces lo comprenderán todo mejor. Entonces conocerán mejor a Cristo y se adentrarán en el misterio de Dios. Entonces todos serán discípulos de Jesús.
Ciertamente, lo que nos hace seguidores de Jesús es que nos amemos los unos a los otros como Dios nos ama.
Jesús insiste a sus discípulos, y repite continuamente: "Tened confianza en mí y amad". Y les promete que recibirán el Espíritu Santo, que es consolador, defensor, maestro y guía.
Pidamos a Dios que nos aumente la fe y nos ayude a ser auténticos testigos del Evangelio en nuestros ambientes.
Pidamos por todos los sacerdotes de nuestra Iglesia y por el aumento de las vocaciones sacerdotales. Amén.
ESPECIAL: FIRMES Y SEGUROS EN JESUCRISTO.

LIBROS DE FRANCISCO BAENA CALVO EN BUBOK
CANAL DE FRANCISCO BAENA CALVO EN YOUTUBE





