INTRODUCCIÓN AL BLOG
Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
En aquella ocasión, se acercaron unos
fariseos a decirle: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.»
Él contestó: «ld a decirle a ese zorro:
"Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi
término." Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que
un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los
profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a
tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis
querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver
hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del
Señor."»
Celebramos el Jueves de la Trigésimo Semana del Tiempo Ordinario.
La vida cristiana en su esencia misma es un encuentro liberador y existencial con el Dios vivo, manifestado plenamente en Jesucristo, y reconocido por el Espíritu Santo. Y cada día es un tiempo privilegiado de gracia para ir avanzando en este ideal de vida, purificando nuestro interior.
En el Evangelio de este Jueves de la XXX Semana del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Lucas (Lc 13,31-35).
Jesús critica a Herodes que quiere acercarse a Él solamente por curiosidad y con intención de matarle. Y Jesús critica a Jerusalén que mata a los profetas que se les envía y apedrea a sus profetas.
Pidamos a Dios que nos conceda realizar obras que siempre permanezcan, obras de amor. Pidamos que jamás nos cerremos en nuestro egoísmo y nuestra mediocridad. Amén.

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