Evangelio del día + breve explicación en un minuto.
La Iglesia antes de ser evangelizadora y caritativa es escuchadora de la Palabra.
¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen como María de Nazaret! Gracias por tu visita. Si te ha gustado añade me gusta. Compártelo en las redes.
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, que ilumina la vida de cada hombre y mujer creyentes. Bien sabemos que «el plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas…y la verdad profunda de Dios y de la salvación del hombre que transmite dicha revelación, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (D.V. 2).
En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al
país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos
lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi
hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos
se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las
ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le
pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros
el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero
también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe:
que se cumpla lo que deseas.» En aquel momento quedó curada su hija.
Celebramos el Miércoles de la Décimo Octava Semana del Tiempo Ordinario.
La Iglesia celebra la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.
No olvides que hoy puedes utilizar tu libertad para hacer el bien y encuentra en Jesucristo respuesta a los problemas de tu vida, de tus miedos y desesperanzas.
En el Evangelio de este Miércoles de la XVIII del Tiempo Ordinario leemos el Evangelio de San Mateo (Mt 15,21-28).
En la región de Tiro y de Sidón, una mujer cananea, una pagana, se acerca a Jesús y le implore que cure a su hija.
Frente a las palabras "duras de Jesús", ella con perseverancia y con audacia consigue la curación de su hija.
Jesús recalcará la gran fe de esta mujer, y será un anticipo de la apertura del anuncio del Evangelio al pueblo pagano.
Pedimos especialmente por todos los sacerdotes y por todos los catequistas. Amén
ESPECIAL: FIRMES Y SEGUROS EN JESUCRISTO.

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